viernes, 13 de octubre de 2017

POEMA PARA EX-RUGBIER QUE AHORA SE DEDICA A MOTIVAR Y TIENE CASI LA MISMA EDAD QUE MI PAPÁ

acá, medio bajón,
acá, medio polémica como el sambayón
acá sin ganas de contestar bien,
sin fuerza para contarte en qué ando,
acá, muy cápsula blanda rápida acción,
acá hecha cactus
muy a la defensiva,
acá, de ánimo bélico, irrecuperable al menos por hoy.
acá, transmitiendo en vivo
para el que quiera sintonizar y espiar,
acá, tirada, sin apetito de autofoto, 
acá estoy, una onda Caperucita descuartizada,
acá con la fantasía de interrumpir ajena generala
y tragarme los dados.
¡comentemos la peli!
uh no, no la vi, me quedé dormida.
¡comentemos la cena!
uh no,  no fui, me quedé dormida.
bueno...¡comentemos el día!
necesito atravesarlo todo entero,
llegar hasta el final, después te cuento,
dormida no me voy a quedar.
acá, confundiendo a todos 
asegurándoles que la niña bonita es el 22
y el 15 el loco.
¡ja! ¡qué quince estoy!
acá, medio bajón,
acá, medio polémica como el sambayón,
acá, atormentada por amor, mujer condón,
acá, muy manchón de lavandina,
acá, muy chasqui-boom mojado,
acá, descubriendo el rol de la hamburguesa en mi vida,
acá, jodida onda niñera 
que canturrea sobre la cuna
importándole poco el descanso del bebé,
acá, nudista, con algunos pelitos de más,
cocinando algo,
¿tengo acaso que estar vestida 
para abrir el horno en mi propia casa?
acá proclive a la náusea 
y partidaria del Reliveran,
acá, muy curiosa de repente por conocer las caras
y los gustos musicales 
de quienes redactan los certificados de defunción,
acá, atornillada al respaldo de mi cama
dando click al tercer video motivacional de un ex rugbier
con más tetas, más deporte, más litros de agua tomados que yo,
un tal Serafín Dengra,
Serafín nombre privilegiado
porque rima con delfín
y nadie ni nada rima con algo tan lindo,
un delfín de hipnótico bronceado,
entusiasta de primeros planos
transmitiendo directo 
hacia un océano de lesionados.
en mi mareo 15 es el loco, 22 la niña bonita,
y 166 el muerto que come sushi,
ahora me falta un número para él,
Serafín el delfín,
un número 
para que podamos apostar 
por esta extraña criatura
deportiva-energética-marina 
que me grita
 y no me disgusta,
acá, sigo acá,
por el quinto video del buen hombre
y convencida
de que la palabra "musculá"
quiere decir otra cosa, algo más,
más si es dicha con tanta pero tanta saliva.
acá, tentada de risa frente 
al ex rugbier desencajado
pero no se me nota la risa
porque estoy acá y estoy bajón,
muy cápsula blanda rápida acción,
bélica, irrecuperable, 
al menos por hoy.

El efecto de un vaso de gaseosa.


1.

al borde del desencanto 
ato mi actual vida 
a un poste pegajoso
para saludar 
a personas de mi cuadra 
que hace mucho 
no me veían
y quieren saber de mí.
a ellos yo los llamo 
moribundos,
me odiarían 
con razón 
si conociesen
su apodo.

2.

hago con frecuencia
copias trémulas 
de llaves chiquitas
y sigo con preocupación
ese consejo de sticker
que reza acompañar la puerta
para que cierre bien,
como si lo que estuviéramos 
acompañando 
fueran abuelos
a punto de partir
y no puertas de edificio
sin mantenimiento.

3.

las historias de vecindario 
se encuadernan
a mi rostro
que a toda opinión 
últimamente renuncia,
no sé bien por qué
ya no opino como antes
y sigo caminando
y decido entorpecer
la política iniciada 
por los perros de este mundo  
boicoteando
la promesa y la premisa 
de ensuciar todo
sin cobardías
de último momento, 
ensuciar 
los lados más brillantes 
los balcones más torcidos
los codos hidratados 
de la realeza barrial
compuesta por
los moribundos
que quieren saber de mí.

4.

muy pronto colgarán 
por todas partes
carteles de 
libre circulación 
de excrementos 
e ideología,
yo los felicito
por haber
tardado 
tanto.

5.

las puertas que acompañamos 
con nuestro cuerpo
en su envejecido cerrar,
los ausentes de sus casas,
los presentes en los parques,
los dormidos en las ferias,
los besos superpuestos
o destruidos con barritas de avena
varían 
de sábado
a domingo:
un día puede haber mucho
de una cosa 
y al otro día
de esa misma cosa
poco, o nada.

6.

yo 
si no te veo te creo muerto / si no te muevo pedime un empujón / si no te abrazo reclamá /  si no te atajo te imagino perdido por ahí / si no te paro te siento sentado / si no te encuentro te voy a esperar / si no te espero me tuve que ir /  si mi ausencia te encandila enojáte pero esforzáte por ver igual.
si no te amo:
me parece lógico. 
me permito debatir.
habrá que esperar.
tranquilicémonos. 
la cosa puede cambiar.

7.

el amor comparte el efecto de un vaso de gaseosa,
estamos inflados hace rato tomando burbujas,
¡qué mal que nos hace aceptar el vaso,
qué peor las burbujas!
(quiero comenzar a eructar
cuando estés cerca, también cuando te vayas).
así es como succionamos con dulzura
los intentos inconclusos 
de ser de alguien 
porque 
es demasiada complejidad
o aburrimiento o no sé
ser de nosotros
ser para nosotros,
y existimos únicamente 
para el azúcar 
de la primera palabra 
que pronuncia un corazón 
cuando cree estar enamorado un sábado 
y el domingo
bajo la ducha 
bajo roja glicerina
bajo el éxtasis guerrero 
de gotas de agua 
que acarician azulejos,
descubre tipo 3 de la tarde que no, no lo está.

martes, 10 de octubre de 2017

Puedo ser hermosa

Aún puedo ser hermosa. 
Lo sé.
Tengo 
la cara llena de horarios disponibles
la piel ardiente pero desmejorada 
y en mi agenda anoto 
dos palabras mucho sueño.
Reposo en la idea 
de que aún puedo ser hermosa
porque se sabe que me abandoné un rato como quien se baja de un auto a estirar las piernas y tomar fotografías de piedras y soledades 
pero el abandono tiene salvación 
y es reversible la mayoría de las veces
por eso creo
que estoy a tiempo
de descartar mi versión soñolienta de años
e iniciar la reconstrucción 
de mi sísmica belleza,
estoy con ganas de seducir 
a quienes nunca me miraron
regalar mis siestas 
para que otros duerman
lo que yo ya dormí 
y tomarme de rehén el tiempo que sea necesario 
para prodigarme buenos tratos
y drenarme importancia,
así sí 
es probable que gane algo de hermosura.

Estoy lista 
y amigable 
para ser blanco
de las bromas
de siempre.

Contesto con tormentas,
me declaro trueno 
en la malicia de los otros,
esclarezco mi humor
con vestimenta 
de tempestad.

Cuando el cielo me mira por horas 
negro
a mis relatos
le antepongo amores y electricidad.

Tinta caliente de futuro
gotea
y me obliga 
a espesar 
con palabras 
la furia apenas 
conquistada.

Se me convoca en la boca
más que un dialecto
un desmayo,
una parálisis brutal,
soy muy joven para odiar.

Me percibo 
volviendo a casa,
huelo a las bromas
de siempre.

Soy capaz
de sostener
por horas
que ninguna broma
me dañó 
realmente
mientras
pienso
mandarlos a todos
a altamar.



lunes, 9 de octubre de 2017

Más de un propósito y eso alucina.

Una mujer descubre el frío bajo las sábanas. 
Receptora de bajas temperaturas al final del día, todos los días.
Va a lamerse las ampollas con la lengua de los sueños.
La mujer repasa su caminata y le asquea el rendimiento de sus pies. 
Onírica, atlética, huesuda, llega siempre lejos, 
la cena y el almuerzo en la garganta o en el talón.
Chocar el mentón contra el espejo es trámite de sangre y maullido.
Volver a lavar la ropa de cama es decisión de mujer manchada. 
Mujer manchada puede seguir manchándose y no pasa absolutamente nada.
No es época para dormir en exceso ni para excitantes tranvías de valeriana. 
Basta un poco de astucia para no pegarse a la moda del cansancio colectivo que algunos le llaman el ojerazo universal.
Regular la luz del velador y entonar el himno mortecino de los sin ropa interior,
de los sin permanente compañía.
Una habitación llena de vasos de agua abandonados.
Agua en los vasos a diferentes alturas.
Hasta la mitad, hasta más de la mitad.
Agua no tomada 
es mujer y es amiga mía.
La luna imaginada, 
la que cuelga en todo momento 
sin contornos
dentro de la habitación
tiene más de un propósito 
¡más de uno!
y eso alucina.
Aquí turismo del desorden, aquí ropa tirada.
De cerrar sus ojos la mujer obtiene algo.
Algo aplasta la mujer cuando cierra sus ojos y finalmente descansa.
Desigualdades, cocodrilos, chichones de la infancia.
Al día siguiente, y como cada día, ella despierta, sus ojos livianos no le duelen, descansó tan bien, se siente como nueva,
pero no puede recordar qué aplastó. 
No sabe que el rendimiento de sus pies pudo con
Desigualdades, cocodrilos, chichones de la infancia.

martes, 3 de octubre de 2017


qué difícil encontrarle el gusto 
a un alfajor industrial,
dos pisos, tres pisos, simple, 
es igual,
qué estafa tanta dulzura,
qué dulzura tanta estafa 
prometida sexhibida en la publicidad,
qué fácil abrir su envase barato, 
qué sospechosamente clara 
su fecha de vencimiento al dorso,
qué gracioso el nombre que le pusieron, jo jo!
qué original el slogan que se mandaron, je je!
qué pegadizo el jingle en radio, ji ji!
qué millonarios sus fabricantes, uy uy!
a medianoche cuando la panza y el paladar piden mousse artificial,  
qué asquerosidad imposible de evitar
ese alfajor industrial que sale soñado en la foto y cuando lo conduzco a mi boca entra desarmado, sin gusto, 
y todo roto.

domingo, 1 de octubre de 2017

El amor. Besos. Enviar.

 Secretamente 
Un cigarrillo
Agujerea
Lo más preciado.
Secretamente 
Gasté mi corazón 
Admirándolo todo.
También
Usé mi pestilencia 
Para ahuyentar. 

Soy una loca pidiendo repuestos
frente a un mostrador. 
No podrás creer mi reacción 
Cuando me digan 
que no hay
nada que reemplace 
los caminos, 
los perdedores, 
este otro idioma
que recién me habla. 

Quisiera tener un espía,
descubrirlo primero,
insultarlo después 
y por último 
salir a cenar con él.
Antes de besarlo
preguntarle
Quién te mandó?
Quién quiere saber de mí?
Alguien quiere saber de mí y yo no lo sé?
Tu jefe no previó que estaba contratando un bombón para espiarme ?
Qué alegría. Qué galán. Sos un lujo de espía,
Agradécele a tu jefe de mi parte
Y si no tenes nada que hacer 
Quédate y espiame toda la vida. 

"Amigos:
Un espía es un repuesto,
encontré algo mejor que un llanto: 
el amor.
Besos."
Enviar. 
Los mails se mandan 
sabiendo que:
Mis novedades 
No tienen por qué 
Ser novedosas 
para otros.

Sábanas que no lavo 
Sábados que no valoro
Yo
No duermo 
De corrido
Aún con hierbas 
recomendadas, 
Creo que a 
Usted 
le sucede 
Algo similar,
Solo que no me lo cuenta.

Mi intimidad
Mi maleta 
Mi cabeza 
Mis impulsos
Todo pesa. 
Todo es un pan duro 
Un pan duro que me como igual.

Vacía hace días ella 
mi Bandeja de entrada.
Van dejando ellos la entrada
Para atacar el plato principal.

Minutos al aire los miércoles en una radio barrial,
horas de asilo y charlas  
en casa de amigos, 
Descomposturas y religión 
en lo de padres,
No tener fuerza para agarrar una taza caliente, 
Matar con un ticket de compra una hormiga,
Meditar sobre lo mal que me maquillo  últimamente, 
Enfrentar los vapores de una bañadera resbaladiza sin ojotas,
Pensar un mensaje apocalíptico mientras me enjabono.
Escribir poesías desde la cama envuelta en toallones.

Se rumorea que
Cada uno de estos ítems 
Es un plan 
colmado 
principalmente 

de soledad.


Jennifer sztamfater

viernes, 29 de septiembre de 2017

Panera


Allá van los meses trenes.
Astucia necesito.
Cómo pasa el año. 
El pasto de la plaza de mi barrio tiene olor a perros.
El pasto de la plaza de tu barrio debe oler igual.
Los perros de la plaza de mi barrio tienen olor a sus dueños.
Los dueños de las cosas nunca están atentos a sus cosas y eso es muy triste.
La distracción de los dueños me da una pena enorme.
Después cuelgan carteles y ofrecen recompensas. 
Los dueños de las cosas me ponen mal.
Quisiera andar con correa y tener una chapita plateada
con mi nombre y contacto por si me pierdo.
No estoy diciendo que quiero ser un perro.
No estoy diciendo que me vaya a perder.
La única veterinaria de la zona desconectó su teléfono.
Nadie quiere llamar ni ser llamado. 
Alguien se puede cansar de salvar vidas y no por eso ser un asesino.
La veterinaria hoy no atiende y no hay que hablar mal ni desesperar.
Alguien se puede cansar.
Quisiera correr la plaza entera mientras anuncio mi falta de estímulos ladrando.
Ladrar hasta que un vecino asome su escopeta y...
No estoy diciendo que quiero ser un perro.
Lentes primaverales anaranjados pisoteados sin darme cuenta.
Canasta de picnic trunco con frutas maduras casi negras, abandonada sin darme cuenta.
Eso de soñar vi que lo hacían todos pero ya no.
Soy una callada sin callar.
Soñar y no entender los resultados del soñar.
A veces aporto a la gorra de lana del Artista y su guitarra.
Otras veces con esos pesos que me guardo me compro papas de paquete y me pago unas horas más de sol.
Nuestro punto de encuentro esta noche será la panera.
Reservaré un cuadradito de manteca fría para los dos, compartiremos el cuchillo de untar y después veremos qué pasa.
Si elogiamos el contenido y la variedad de la panera, tengo la sensación de que podría pasar algo más entre nosotros. 
Coincidir en cosas chiquitas no te parece un buen augurio o es muy tonto ilusionarse por hablar horas con un desconocido en la punta de una mesa
acerca del pan?

jueves, 28 de septiembre de 2017

Milagro

A esta altura del año muchos andan rogando algo.
En cuanto a mí 
No sé pedir milagros. 
No sé pedir milagros
Porque creo que no sé en qué creo.
Tengo muchos amigos que sí saben.
No quiero copiarme de ellos.
No quiero imitar sus métodos. 
Es hoy y sigo sin saber pedir milagros. 
Quizá se me haya metido la tonta idea 
que necesito uno.
Un milagro. 
No te asustes pero estoy tensa.
Tengo nuditos por todas partes.
Quizás la contractura de octubre me tenga así: 
quizás lo que necesite 
sean unos 
buenos masajes
desde el cuello 
hasta el tobillo,
un merecido milagro muscular
y unas manos de ensueño
que se encarguen 
de todo.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Sobre la obra de teatro HIMALAYA de Juan Seré

Desbocarse ante la restricción,
Respirar hondo y rebelde,
Achicarse nunca,
Desobedecerlo todo.
Ser niño.
Berrinche a la mañana,
Besitos cuando atardece.
Esperar a que te levanten en brazos.
Te alzan. ¡Sos feliz!
Pellizcar a tu hermano 
y después sí: 
A upa hasta la cima.

Sobre la espalda de sus hijos 
la madre montaña 
sopla un canto 
que encierra calma y furia.
Borrascosa 
y sin tiempo su dicción,
la madre desafina compungida,
a gritar a distancia,
al amor desaforado,
a eso se dedica 
sí, a eso,
porque sabe 
que aunque quisiera,
no puede estar en todos lados,
de verdad no puede. 

Una tormenta que no empieza
lo mismo que una nube que no es blanca
a cualquiera inquieta,
si somos niños, 
si sos feliz cuando te alzan,
que no importe nada:
pidamos ir a upa 
hasta la cima.
Surco problemático infrecuente: sonrisa 
Estrecho orificio: allí donde se lucha para que entre amor. 
Estafa: lava vital que se reparte con un pequeño saludo de manos.
Coalición de penas: domingo noche.
Acusación reciente: exceso de cariño.
Envenenamiento merecido: seguir conversando vos y yo. 


viernes, 15 de septiembre de 2017

Modelo vivo de viveza

Mis manos 
se arrinconan en los pétalos.
Quieren ternura.
Mis manos protagonizan algo.
Lo que me toca hacer 
en el centro 
de esta habitación 
es armar figuras 
con mi cuerpo,
ni una flor tengo cerca 
y la primera exigencia 
que me imponen es: 
imaginarme arrodillada en un bosque,
entablando un diálogo
con fragancias milenarias 
de sapos secos 
y ramas recién caídas. 
Cuánta viveza 
en sus indicaciones.
Es un club de artistas:
se hacen llamar perspicaces, 
Esos artistas perdidos
de ojos desordenados 
a los que hay que escuchar
sino se enojan,
que se envalentonan 
por las lamidas
de uno o dos amigos 
y dan órdenes 
hasta estrujar 
la obediencia,
sacarla del olvido
y volverla 
un síntoma  
posible.
Nadie sabe retratarme,
Nadie se esmera
en esta súbita
conquista 
colectiva 
del pincel.
Yo no elijo el color 
ni sugiero la controversia,
esa no es mi potestad, 
Yo estoy aquí y poso,
esa sí que es mi prioridad,
Yo me enciendo 
en un silencio sexual jamás ofrecido, 
Dispongo mi diamante erizado,
Imparto mi desnudez 
como una lección
que nunca será entendida 
por nadie,
y hago que sueñen, 
hago que sueñen 
con lo más recóndito 
de mi piel, 
En el centro de esta habitación 
yo los miro fijo como odiando 
mi nido de musa eventual
y porque nunca encontré otra manera de mirar que no sea intimidando,
Intento inspirarlos a ellos 
los de este club de pintores perspicaces,
que exhalarán 
al fin de esta tarde 
un resultado grisáceo
que definitivamente 
los angustiará,
porque
la del retrato 
no seré yo,
y yo de ningún modo 
me permito sentir 
culpa por un desvarío 
que no provoqué, 
yo soy tan servicial 
que hasta ayudo a pensar 
a cuánto vender el cuadro
aunque la obra no tenga nada,
nada de mí.